Ricardo Alberto de Castro, apodado el "el justo", hijo de nobles de Castilla y señor de varios condados. Estudió, con el Jesuita Sebastián Hidalgo,( que también ejercía como confesor de su amada madre) lenguas cultas y aritmética. Y con el Caballero Rodrigo Iriarte el arte de las armas.
Caballero alto, robusto, de pelo y piel oscura; rápido y ágil en sus movimientos con las armas, especialmente con la espada.
Ricardo Alberto sólo tenía un punto débil , era muy enamoradizo y ante una mirada dulce y bella era incapaz de moverse y reaccionar, quedando como innotizado e inmóvil.
Así, cuentan que siempre luchaba y prestaba ayuda a quienes consideraba injustamente tratados, bien por otros caballeros, o bien por las circunstancias de la vida, de ahí su apodo.
Un soleado y ventoso día de marzo, mientras cabalgaba por uno de sus condados, a lo lejos observó
una inmensa humareda. Sin dudarlo un instante y al galope, corrió hasta encontrar de donde provenía la humareda, allí encontró a un matrimonio de campesinos, llorando e intentando, con todo lo que tenían a su alcance, apagar la llamas que quemaban su granero, y con ellas la posibilidad de alimentarse. Cuando le vieron llegar gritaron:-"justicia señor", "justicia".
-Ricardo: ¿Qué ha ocurrido?.
-Campesinos: Aquel bandido que se ve a lo lejos nos ha robado todo el grano que ha podido llevarse consigo y ha incendiado el granero.
Ricardo al galope, dio alcance al bandido y entablaron una fuerte pelea. Ricardo luchaba hábil y seguro con su espada y el bandido se defendía con mucha rapidez y soltura, favorecido por su constitución no muy alta y delgada.
Saltos, forcejeos... y cuando Ricardo lo tenía finalmente frente a su espada y desarmado...¡ Ocurrió!. El fuerte viento que hacía; descubrió la cara y cabeza del bandido y ante la imagen que Ricardo vio, poco pudo hacer; quedó inmóvil y su espada cayó al suelo sin que él reaccionara.
Su cabellera larga y negra y sus ojos claros como el mar, fueron lo último que Ricardo vio. Puesto que con un ágil movimiento y aprovechando la falta de reacción de Ricardo, la bandido clavó su espada en el pecho de Ricardo y él allí inmóvil murió.
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